MUSEO creado por Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, II Marqués de la Vega-Inclán (1858-1942), filántropo y coleccionista, protagonista del museo y de la vida cultural madrileña. Arquitecto restaurador de la Sinagoga del Tránsito en Toledo, creador de Instituciones culturales tan relevantes como la Casa del Greco en Toledo y la Casa de Cervantes en Valladolid. Considerado el "padre del Turismo en España", ideó una red viaria aplicando una metodología turística sin precedentes. Creó una cadena de alojamientos como los Paradores Nacionales, balnearios y casas rurales.
Protagonista de turbulentos amores con Dolores Armijo, causa del triste episodio y suicidio, se quitó la vida ante el espejo el 13 de febrero de 1837.
Una de las características de una Casa isabelina es el "ablandamiento" de la estancia, el visitante percibe una atmósfera suave y blanda: almohadillado en la tapicería, sillería y cortinas a juego, estuco en la pared, pavimento alfombrado, "Quadri riportatti" en la cubierta.
El Salón de Baile solía ser la habitación más amplia de la casa, destinada a lucirse, se funde lo social con lo privado, es la época de la ostentación, del lujo. Podemos apreciar en esta estancia, una maravillosa sillería isabelina de caoba que perteneció al ministro de la reina Isabel II, don Antonio María Fabié, lámpara de araña de época fernandina, entelado, consolas entre balcones.
En los grandes espejos del salón de baile, brillan el oro y la seda, se reflejan los angelotes, delicadas flores "encerradas" en faneles. A los lados de la chimenea, dos maravillosos jarrones monumentales de la Dinastía Qing, realizados en el XIX, porcelana blanca y azul china, azul brillante de exportación, tendencia al orientalismo propia del siglo.
En el Romanticismo, también la música es la protagonista, banda sonora de encuentros y veladas literarias, al igual que en la pintura, en el Siglo XIX predomina el individualismo, la exaltación del sentimiento, la pasión, la liberad de composición en los aristas. Entre los bailes más populares de la época, destacan la mazurca, el rigodón y el galop, guiados por las notas de instrumentos de la sala como el arpa, firmada por Sebastián Erard, fue constructor de pianos y arpas de princesas. El piano presenta el escudo real en su tapa, construido especialmente para la reina Isabel II, por la Casa Pleyel de París, su sonido aún hoy inmejorable.
El retrato es el género por excelencia del Romanticismo, personajes con alma, por su posición social, distinción o realeza, distinguidos, sublimes, entregados al sentimiento del arte. Entre los cuadros más importantes de la sala, de izquierda a derecha, destacan: la Reina Isabel II de José Gutiérrez de la Vega, preciosista composición, alarde de virtuosismo. El retrato del infante don Francisco de Paula, hijo de Carlos IV y María Luisa, pintor de cámara Ángel María Cortellini, a continuación formando pareja los Marqueses de las Marismas del Guadalquivir de Francisco Lacoma, Josefa García de Solís de Antonio María Esquivel, cierra la sala de nuevo, la reina Isabel II, de Federico de Madrazo y Kuntz.
Mirando de frente en el centro de la sala, se refleja en el espejo la obra antes mencionada: el Retrato de la Duquesa de Rivas, de Federico de Madrazo. A la derecha, un retrato brillante de Agustín Esteve, el Retrato familiar de la Duquesa de Osuna, como dama de la Orden de la Reina María Luisa, 1796. Si cerramos nos ojos, recordamos la Quinta del Capricho, y la Familia del Duque de Osuna, cuadro pintado por Goya, hoy en el Museo del Prado.
'Isabel II dirigiendo una revista militar', de Charles Porion 1867/ 'Manuel Godoy', de Antonio Carnicero / 'Desfile del Ejército de África ante el Congreso de los Diputados', atribuido a Joaquín Sigüenza Chavarrieta. Pinturas en la Antecámara y en el Antesalón.
El Oratorio "San Gregorio Magno" de Francisco de Goya (1746 - 1828), procede de la colección del Marqués de la Vega - Inclán, forma parte de la serie Los Padres de la Iglesia, pintada por Goya en 1798.
Las casas adineradas de la época disfrutaban de una estancia formada por un anteoratorio y oratorio, de ámbito privado. Según las fuentes, esta estancia conserva la geometría del pavimento original de la construcción del edificio, finales del XVIII. En la estancia destaca el reclinatorio original de caoba y terciopelo, perteneciente a la reina Isabel II. A la izquierda, el maravilloso Retrato de la Reina doña Mariana de Austria, pintado por Carreño de Miranda, finales del siglo XVII.
Esta es una pequeña muestra del recorrido propuesto por el Museo del Romanticismo, que con un claro sentido didáctico, presentea veintiséis salas, que permiten tener un conocimiento global del periodo romántico, que en España se sitúa durante el reinado de Isabel II (1833-1868).
Para llevar a cabo este recorrido temático por el siglo XIX "se ha realizado un trabajo de documentación e investigación muy grande" con una exigencia de meticulosidad extrema con las reconstrucciones realizadas, documentando de forma exhaustiva lo que se muestra.
Hacía falta este tipo de museo, obras de arte, mobiliario, con 600 piezas desde Fernando VII hasta Isabel II, artes decorativas, con cerámicas, porcelanas, barros, abanicos, joyería, así como esculturas, juguetes, objetos de ajuar doméstico y personal, armas, numismática o de devoción y religiosos, que recrean los usos y costumbres de la época. Una apuesta arriesgada e innovadora", según Begoña Torres González, directora del Museo del Romanticismo, ya que se ha decidido apostar por el visitante: "Queremos que se encuentre aquí a sus anchas, que venga y disfrute del museo, de la tienda o del salón de té".
En este enlace el lector del blog, encontrará una colección magnífica de fotos del museo.
http://www.urbanity.es/foro/edificios-en-general-mad/16481-madrid-museo-romantico-manuel-martin-rodriguez.html
El video "Una visita al Museo Romántico y a su Archivo Militar" nos ofrece una grabación inédita del Museo del Romanticismo durante la década de los años 20. Procede de la Filmoteca Nacional Española http://museoromanticismo.mcu.es/elMuseo.html